NOS QUEREMOS VIVAS

Para Ingrid, 25 años, asesinada por su pareja en Ciudad de México; para Camila, 4 años, raptada, violada y asesinada por un desconocido en Perú; para Daniela, 20 años, asesinada por dos hombres en el estado de Nuevo León; para Jessica, 23 años, su cuerpo estaba entre más restos fue encontrado con huellas de estrangulamiento en la casa de un hombre con quien mantenía una relación sentimental; para María Elena, 65 años, fue violada y asesinada en Oaxaca; para todas las que se han ido, pero siguen aquí, vivas en las voces de cada mujer que lucha.

El 8 de marzo se acerca, para muchos no representa nada pero para las mujeres representa una lucha de décadas, el Día Internacional de la Mujer no es una fecha para celebrar, es una fecha para recordar a aquellas que ya no están, a aquellas que han sido víctimas del patriarcado, a aquellas que han muerto por el simple hecho de ser mujeres, es un día para conmemorar la lucha de aquellas valientes que han alzado su voz para que tengamos los mismos derechos, es un día para reflexionar sobre lo que esta sucediendo en nuestra localidad, en nuestro país y en nuestro planeta.

Me alarma bastante la desinformación y el linchamiento que ha habido al respecto de las diferentes protestas que se han suscitado en el país los últimos meses, me alarma que a las personas les importe más un monumento que los derechos de las trabajadoras, que la dignidad de las niñas, que la vida de cualquier mujer asesinada.

Y me refiero a personas porque, me declaro culpable, fui de esas que también lo hacían, de las que criticaban este tipo de protestas argumentando que “hay maneras”, pero me he dado cuenta que no protestan por ‘revoltosas’, que protestan porque están cansadas de no poder salir a la calle sin que te griten algo, están cansadas de trabajar igual y recibir menos, están cansadas de que su opinión se minímice, de que sus derechos se minímicen, están cansadas de ser golpeadas, violadas y asesinadas y que las culpen a ellas, ¿y saben qué? YO TAMBIÉN LO ESTOY.

La primera vez que me acosaron tenía 15 años, salí de la iglesia un jueves de verano por la tarde y caminando hacía mi casa sola, un tipo se para a mi lado en su coche y me dice una serie de vulgaridades, no les puedo explicar cómo me sentí, fue entre asco, coraje, enojo, culpa, sí, culpa, porque yo pensaba que era mi culpa. Después de eso mi vida continuó y normalicé el acoso, sí alguien me decía algo era muy seguramente porque yo había hecho algo, sí alguien me miraba morbosamente era seguramente porque me vestí de manera sugerente, me acostumbré a cargar con mi gas pimienta por sí me atacaban, se me hizo costumbre no salir sola después de que se hiciera de noche, me impuse a mandar mi ubicación en tiempo real cada que tomaba transporte público.

Y creo que nunca me ha pasado algo ‘tan malo’, pero me mortifica mucho pensar que un día me pueda pasar a mi, o a mi madre, o a mis primas, o a mis amigas, me da miedo que mi nombre salga en el próximo encabezado del períodico amarillista donde se anuncie mi muerte, me da pavor ser una más de las 10 mujeres que son víctimas diarias de feminicidio en México.

Yo se que la violencia existe para todos, pero la violencia hacia la mujer es algo que hemos normalizado tanto que se deja para luego, porque así nos hemos acostumbrado y ahí nos hemos quedado. Yo creo que las costumbres no tienen que ser permanentes, somos seres cambiantes, hemos evolucionado y nos hemos transformado a lo largo de los siglos, sin embargo pareciera que para esto no hay cambios, pareciera que por el simple hecho de ser mexicano eres machista y así te vas a quedar siempre.

Por otro lado, creo que la desinformación nos ha hecho repudiar y confundir el feminismo. No, el feminismo no odia a los hombres ni quiere la superioridad de la mujer, el feminismo es un movimiento social y político que se inicia a finales del Siglo 18 y que supone la toma de conciencia de las mujeres, de la opresión, dominación, y explotación de que han sido y son objeto por parte de los varones bajo sus distintas fases históricas, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad, el feminismo es la busqueda por la igualdad, y hasta que esta no llegue, el feminismo va seguir existiendo y se va seguir transformando.

Antes de terminar me gustaría invitarlas a participar en el PARO NACIONAL DEL 9 DE MARZO, pues en un país donde desaparecer siendo mujer es sinónimo de morir, donde la ausencia de la mujer sigue sin tomarse en serio, un día de ausencia temporal podría ayudarnos a abrir los ojos sobre la importancia de todas y cada una de nosotras y a buscar medidas EFECTIVAS para acabar con la ausencia permanente de 10 mujeres al día. Este paro consiste en no salir ni consumir nada, en reflexionar y recordar, es una protesta pacífica, es una protesta desesperada, sin embargo sé, que es una protesta desde el privilegio, un privilegio que lamentablemente no todas tenemos, pero hay otras maneras en las que se pueden unir a esta protesta, por ejemplo no comprando nada, no usando redes sociales, o usando ropa morada.

No quiero sentirme valiente cuando salga a la calle, ¡QUIERO SENTIRME LIBRE!

Andrea Soledad

Estudiante de derecho; Consejera Directiva de la Facultad de Jurisprudencia; ex delegada y embajadora de la Asamblea Juvenil de la ONU en NYC y participante del Global Goals MUN en Kuala Lumpur, Malasia.

Twitter: @soychole1

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